Actualidad del Mercado
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Para entender los movimientos de hoy en los mercados financieros, hay que comenzar por el epicentro de la crisis: el Estrecho de Ormuz. Este canal marítimo de apenas 34 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, ubicado entre Irán y Omán, es la arteria energética más importante del planeta. Por él transitan aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo al día, lo que representa entre el 20% y el 30% del suministro mundial de petróleo y gas. Es la diferencia entre que el mundo tenga energía suficiente o no.
Todo comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques militares conjuntos contra Irán, incluyendo la eliminación del líder supremo Ali Jamenei. Irán respondió con ataques de misiles y drones contra bases militares estadounidenses, territorio israelí y otros estados del Golfo Pérsico, mientras que su Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) emitió advertencias prohibiendo el paso de embarcaciones por el estrecho, lo que llevó a una interrupción efectiva del tráfico marítimo. El resultado fue devastador para los mercados energéticos globales: el tráfico de buques cisterna cayó aproximadamente un 70% al inicio, con más de 150 barcos anclados fuera del estrecho para evitar el riesgo, y luego el tráfico descendió prácticamente a cero.
Lo que hace esta crisis especialmente alarmante es el mecanismo que utilizó Irán para lograrlo. Irán no necesitó un bloqueo naval convencional ni minas submarinas ni misiles antibuque; bastaron varios ataques de drones en las cercanías del estrecho para que aseguradoras y navieras decidieran que era demasiado peligroso transitar por esa estrecha curva en S del canal. Una tecnología barata paralizó el comercio energético mundial.
La velocidad del shock petrolero ha sido asombrosa. El conflicto causó una volatilidad inmediata en los mercados energéticos, con el crudo Brent subiendo entre un 10% y un 13% hasta alrededor de $80–82 por barril el 2 de marzo de 2026. Para el 8 de marzo, el precio del crudo superó los $100 por barril por primera vez en cuatro años. Durante la sesión de hoy el petróleo llegó a tocar casi $120 por barril en los mercados nocturnos antes de retroceder, y los analistas advierten que esto podría no ser el techo: según Janiv Shah, vicepresidente de mercados petroleros de Rystad Energy, el Brent podría escalar hasta $135 por barril si la situación actual persiste cuatro meses.
¿Por qué es tan grave? Porque el problema no se limita al crudo. El conflicto también pone en riesgo volúmenes críticos de combustible de aviación, gas licuado del petróleo (GLP) y gas natural licuado (GNL) que abastecen a los mercados asiáticos y europeos. De hecho, Qatar —el tercer mayor exportador mundial de GNL— detuvo toda su producción de gas el 2 de marzo y declaró fuerza mayor en sus contratos, lo que provocó que los precios del gas natural en Europa casi se duplicaran en pocos días.
La jornada de hoy en Wall Street fue una de las más dramáticas del año. En las primeras horas de operaciones, con el petróleo disparado y los mercados asiáticos y europeos en caída libre, el Dow Jones llegó a perder casi 900 puntos en el peor momento del día. Los mercados asiáticos sufrieron golpes severos: el KOSPI de Corea del Sur activó un disyuntor de circuito al caer 7,72% en su punto más bajo, el Nikkei japonés cedió 6,45% y el TAIEX de Taiwán bajó 4,86%.
Entonces llegó el catalizador del giro: el presidente Trump declaró en CBS que el conflicto está "prácticamente completo" y que la operación militar va "muy por delante" del plazo inicial de cuatro a cinco semanas. Con esa señal, el mercado estadounidense protagonizó una remontada histórica. Al cierre, el S&P 500 subió 0,83% hasta los 6.795,99 puntos, el Dow Jones ganó 239 puntos (0,5%) para quedar en 47.740,80, y el Nasdaq Composite avanzó 1,38% hasta los 22.695,95, liderando la recuperación.
¿Qué sectores ganaron y cuáles perdieron? La tecnología y los semiconductores encabezaron la recuperación. Las acciones de Nvidia subieron 2,68%, AMD saltó 5,33% e Intel ganó casi 5%, impulsadas además por el entusiasmo previo a la conferencia GTC 2026 sobre inteligencia artificial. En cambio, las aerolíneas y las líneas de cruceros sufrieron los golpes más duros: Delta, Alaska y American Airlines cayeron alrededor del 3%, mientras que Royal Caribbean cedió cerca del 4% y Norwegian casi un 5%, penalizadas por el encarecimiento del combustible y la caída en la demanda de viajes.
El alcance de esta crisis va mucho más allá de las pantallas de los traders. Corea del Sur, que importa el 20% de su gas de la región, advirtió que podría quedarse sin GNL en nueve días, y su presidente anunció la creación de un fondo de estabilización de 100 billones de wones (aproximadamente $68.300 millones) para hacer frente a los precios disparados de la energía. Irak y Kuwait ya comenzaron a cerrar pozos de producción de petróleo porque, sin poder exportar a través del Estrecho, no tienen dónde almacenar el crudo. Esta situación se perfila como la mayor crisis energética desde el embargo petrolero de los años 70, según Helima Croft, directora global de estrategia de materias primas en RBC Capital Markets.
Para los consumidores estadounidenses, el impacto ya es visible en la gasolinera. Los precios de la gasolina en EE.UU. subieron 7,5% hasta $3,20 por galón en los primeros días del conflicto, y ya superaron los $4 por galón, el nivel más alto desde finales de 2023. Esto complica directamente las perspectivas de inflación, en un momento en que la economía ya mostraba señales de debilitamiento.
El mercado de mañana dependerá en gran medida de si las palabras optimistas de Trump del día de hoy se traducen en hechos concretos sobre el terreno. Hay razones tanto para el optimismo como para la cautela.
El escenario alcista exige que la de-escalada del conflicto sea real y verificable: que los buques comiencen a transitar nuevamente por el Estrecho, que las aseguradoras retrocedan en sus restricciones, y que el precio del petróleo consolide su retroceso por debajo de los $90. Si eso ocurre, las aerolíneas, cruceros y todos los sectores castigados por el shock energético podrían protagonizar un rebote notable, y el índice de miedo VIX —que aún cotiza cerca de sus máximos de los últimos meses— comenzaría a normalizarse.
El escenario bajista es que el rebote de hoy haya sido, en parte, un "short squeeze" —una cobertura forzada de posiciones cortas— alimentado por palabras esperanzadoras pero sin respaldo operacional. El economista jefe de ExxonMobil, Tyler Goodspeed, señaló que hay "muchos más escenarios, y más probables, en los que el estrecho permanece efectivamente cerrado por más tiempo que escenarios en los que el tráfico normal se reanuda." Y como advirtió el analista de Goldman Sachs Daan Struyven: Goldman estima que los traders exigen hoy unos $14 más por barril que antes del conflicto para compensar el aumento del riesgo, lo que refleja que el mercado no está dispuesto a dar por resuelto el conflicto con solo unas declaraciones.
En definitiva, mañana será un día dominado por los titulares. La clave estará en si hay señales concretas de reapertura del Estrecho de Ormuz, si los ministros del G7 coordinan una liberación conjunta de reservas estratégicas de petróleo, y si los datos económicos internos —en particular cualquier indicador sobre inflación— refuerzan o contradicen el difícil equilibrio que los mercados están intentando sostener.
⚠️ Esto no es asesoramiento financiero. No soy un asesor financiero y la situación cambia hora a hora. Por favor, consulte a un profesional antes de tomar decisiones de inversión.